Orígenes de los símbolos · Historia del tarot
El tarot nació como juego de cartas, no como sistema de adivinación

- Autor
- Editorial Board, Orphic Meridian Association
- Fecha
- 2025-01-01
- Tiempo de lectura
- 4 min
El tarot no comenzó como un libro de sabiduría oculta dividido en setenta y ocho imágenes. Las cartas y documentos más antiguos lo sitúan en el norte de Italia del siglo XV: a una baraja ya existente se añadió un palo de triunfos para jugar una modalidad de bazas. La adivinación llegó a ser una parte importante de su historia, pero no fue el punto de partida.
El juego llegó antes que el nombre «tarot»
Los documentos tempranos suelen hablar de carte da trionfi, cartas de triunfos. Los registros se concentran a mediados del siglo XV en ciudades y cortes como Milán, Ferrara, Florencia, Venecia y Urbino. La palabra tarocchi, de la que procede «tarot», se generalizó más tarde.
La baraja reunía cuatro palos ordinarios, figuras, un Loco y veintiún triunfos. En el juego, un triunfo podía vencer a una carta de un palo corriente; el Loco tenía una función especial que variaba según las reglas locales. Emperador, Papa, Rueda de la Fortuna o Muerte debían funcionar primero como cartas reconocibles dentro de un juego.
Sobreviven mejor los objetos costosos
Las cartas Visconti–Sforza son algunos de los ejemplos tempranos más conocidos. El pan de oro, los pigmentos ricos y la pintura manual explican tanto su aspecto ceremonial como parte de su conservación. Los propietarios y coleccionistas con recursos podían protegerlas.
Las barajas baratas se doblaban, manchaban, desechaban o reutilizaban. Por ello, lo conservado en museos favorece los objetos de lujo y no representa todo lo que usaba la población. Una baraja costosa no demuestra que el tarot estuviera reservado a iniciados.
La adivinación se construyó por capas
En la Europa moderna se usaron naipes para suertes, preguntas y pronósticos, pero no hay pruebas contemporáneas de que el tarot del siglo XV codificara ya un sistema ocultista completo. Desde finales del siglo XVIII, autores franceses propusieron orígenes egipcios; durante el XIX se desarrollaron correspondencias con la cábala, la astrología, los elementos y las letras hebreas.
Esos sistemas posteriores son históricamente importantes, pero conviene distinguir tres capas: el tarot como familia de juegos; sus imágenes como productos de lugares y talleres concretos; y los sistemas adivinatorios elaborados por autores y comunidades posteriores.
Una mejor primera pregunta para cada carta
Ante una carta, pregunta cuándo entró esa imagen en la baraja y de qué tradición procede el significado utilizado. Un orden de triunfos del siglo XV, una impresión de Marsella, una correspondencia ocultista del XIX y una lectura psicológica del XX no son fuentes intercambiables.
Nombrar la fuente permite separar lo visible en la imagen, lo enseñado por un autor y lo que el intérprete infiere de la pregunta. La claridad histórica no debilita la práctica simbólica: muestra dónde ocurre realmente la interpretación.
Continúa con por qué aparecen emperadores, papas y locos en el tarot temprano y con la historia de los términos arcanos mayores y menores.